La Fundación Forvm presenta la muestra "La Tabacalera" en la Casa CanalsUna cincuentena de imágenes reflejan el estado actual del edificio
A partir del miércoles 9 de septiembre y hasta el próximo día 1 de noviembre de 2009, se podrá visitar en la Fundación Forvm, ubicada en la Casa Canals, la exposición fotográfica La Tabacalera, comisariada por Chantal Grande, con la colaboración de la Consejería de Patrimonio del Ayuntamiento.
Este proyecto se enmarca en Las Historias de arte del 2009, una iniciativa que ya puso en marcha el año pasado con el espectáculo Recuerdos y Sueños de la bailarina Arantxa Sagardoy, que llevó a cabo en diferentes espacios patrimoniales de la ciudad. A partir de ahí, la teniente de alcalde de Patrimonio, Rosa Rossell, pidió a la coreógrafa que pasara el testigo a un elemento patrimonial para el año siguiente, quien eligió el edificio de la Tabacalera y otorgar a alguien la trabajo para plasmar en una manifestación artística, y los encargados fueron la Fundación Forvm.
Memoria sobre pedido
En la historia de la fotografía siempre han existido los pedidos a los fotógrafos, los cuales casi siempre han trabajado conceptos como el paisaje, la historia o la búsqueda de la identidad. Podríamos decir que son proyectos que tienen una dualidad muy marcada, ya que los autores aplican criterios creativos en su búsqueda, pero al mismo tiempo, el resultado final se convierte también en un documento.
En la década de los 70 la George Eastman House de Rochester organizó una exposición que reunía varios fotógrafos: Robert Adams, Lewis Baltz, Frank Gohlke, Stephen Shore y los alemanes Bernd & Hilla Becher. La muestra llevaba por título "New Topography: Photographs on a Man-Altered Landscape" y trataba de caracterizar el trabajo de estos fotógrafos, a los que comenzaron a denominarse new topogrphics. El objetivo que perseguían era representar el paisaje real frente al paisaje ideal y rehuir la mirada idealizador. Estos fotógrafos crearon una nueva estética: ya no se trata de fotografiar las bellezas de la naturaleza, sino de dar unas pautas documentales, tanto para el paisaje natural, como para el industrial y el urbano.
La ciudad de Tarragona está viviendo un momento muy importante de cara al futuro en todos los ámbitos, pero especialmente en el ámbito cultural y patrimonial, la ciudad lucha por tener un gran centro de creación contemporánea, en el sentido más amplio y pluridisciplinario, y esta lucha nos coge inmersos en la vorágine de la carrera por conseguir la Capital Europea de la Cultura, Tarragona 2016.
En un espacio emblemático de la ciudad como es la Tabacalera, muy arraigada en el último siglo en la historia de la ciudad para la producción industrial y por las relaciones humanas, le vuelve a tocar ahora ser un punto de referencia, ya que tendrá un protagonismo muy importante y sus espacios, que eran fabriles hasta hace bien poco, se convertirán culturales y crearán otro tipo de riqueza.
Actualmente estos vestigios han dejado de ser industriales y pocos indicios nos ayudan a comprender qué es lo que ocurría entre aquellos muros. Estamos en un punto muerto, la memoria empieza a desvanecerse, pero otra se está instalando.
La Fundación Forvm para la Fotografía, responsable del proyecto La Tabacalera, confió en dos fotógrafos estrechamente ligados a la ciudad, Pau Gavaldà y Quim Vendrell, para desarrollar este comando. Tots dos formen part del panorama de la creació fotogràfica a la nostra ciutat. Ambos forman parte del panorama de la creación fotográfica en nuestra ciudad.
Su trabajo ha sido respetuoso con el espíritu de este monumento industrial, haciendo un repaso íntimo y meditado, una new topography que resume en un documento, un nuevo patrón de contemplación de este "no lugar" en que se ha convertido actualmente la Fabrica de Tabacos.
El proyecto era un reto para los autores: había que encontrar una línea de actuación que no banalizar la majestuosidad del edificio y ser realista con su situación actual. El período de trabajo de campo se inició en diciembre de 2008 y ha terminado en abril de 2009. En cada visita los cambios de luz provocados por las diferentes épocas del año hacían que la Tabacalera se convirtiera en una nueva "modelo" que ponía resignada para los fotógrafos.
Tanto Pau Gavaldà como Quim Vendrell se han esforzado en dar una visión fotográfica que reduce y limita a lo imprescindible los factores subjetivos, con el fin de favorecer la impresión de dar la mayor objetividad y neutralidad posibles. En definitiva, una interpretación personal de este espacio y de su atmósfera, tanto exterior como interior.
El resultado final ha sido una colección de 50 fotografías que, a pesar de ser de autores diferentes, se complementan y reflejan muy bien el espíritu y la filosofía que el proyecto se había planteado. Las imágenes se convierten en una radiografía del espacio donde simultanean la nostalgia y las estéticas aplicadas a la belleza de las cosas cotidianas.
Con motivo de la exposición, Arola ha editado un libro con todas las imágenes reproducidas y textos de Chantal Grande y Jordi Piqué.
Fuente: Ayuntamiento de Tarragona