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TARRAGONA DEPORTES Balaídos sí vio el triunfo del Nàstic. La primera victoria de los granas en Liga. El equipo de César Ferrando derrotó con brillo y mucho oficio al Celta de Vigo y en 90 minutos de buen fútbol disipó cualquier duda respecto a un equipo necesitado de partidos como el de ayer. Los goles en los que se cimentó el triunfo del Nàstic llegaron con sabor africano. La conexión senegalesa y camerunesa dio sus frutos. Primero fue Diop quien abrió el camino de la victoria batiendo a Notario en el minuto 55. Y a muy poco del final (86’), el responsable de sentenciar el choque y acabar con la psicosis de los últimos minutos fue Serge N’Gal. Al camerunés, que debutaba en Liga, tan solo le bastaron once segundos para marcar. Sustituyó a Redondo, controló un balón en la frontal y con dos toques, sólo dos toques, fulminó a un Celta desdibujado y en caída libre. Los dos equipos llegaban al encuentro necesitados. El Celta sumaba dos derrotas consecutivas. El Nàstic, un tropiezo y un empate. De ahí las urgencias de una victoria balsámica.
Quedó claro desde el inicio, pues ambos salieron a por los tres puntos. Fue el Celta el que más empeño puso en el primer acto. Ganó a los puntos. Contabilizó más ocasiones de gol ante un Nàstic que, pese a todo, supo jugar con seriedad atrás, leer en todo momento el partido y recuperar la concentración de la que había carecido hasta la fecha.
No obstante, el primero en avisar fue el Nástic de César Ferrando. Nada más comenzar el choque, en el minuto tres, tras un despiste de la zaga local que tuvo que solventar el meta Notario con una gran intervención cuando Víctor Casadesús ya se había quedado sólo dentro del área pequeña. El jugador cedido por el Mallorca fue la gran sorpresa del once titular. Entró por Moisés y su participación desde el primer minuto fue esencial para que el Nàstic mantuviera en todo momento una sensación de peligro que fue calando en la nerviosa defensa celeste.
El susto visitante hizo reaccionar al Celta. Los hombres de Pepe Murcia se adueñaron del esférico, encerraron a su rival en su campo y poco a poco empezaron a gozar de ocasiones, aunque sin demasiado acierto. La primera oportunidad de los gallegos llegó con un disparo de Trashorras (m.8) que se marchó rozando el poste. Poco después, el franco-argelino Ghilas pidió penalti por una posible mano del defensa Campano, pero el colegiado Teixeira Vitienes mandó seguir el juego. Mucho ruido y pocas nueces. De ahí los pitidos de la impaciente grada local, dispuesta a no perdonar nada a sus jugadores.
El Nàstic logró jugar muy bien con esa ansiedad. Sabía que los seguidores celestes ejercerían una presión en contra si el Celta no lograba avanzarse en el marcador. Y así fue. Los minutos pasaban y al Celta le entraban las prisas. Los jugadores de Pepe Murcia tenían la pelota, movían con comodidad en el centro del campo ante un Nàstic bien replegado, pero eran incapaces de crear peligro. Sólo en acciones individuales o en errores de su rival los celestes daban sensación de poder marcar.
Al filo del descanso, el Celta volvió a tener dos buenas ocasiones. Primero con un tiro de Ghilas que paró Rubén Pérez y después con un lanzamiento de Roberto Trashorras desde el vértice del área que se marchó rozando el larguero. Fue lo mejor de un Celta que en la reanudación vería como el Nàstic pasaba por encima de ellos ofreciendo un magistral fútbol de control y un acertado descaro ofensivo.
En la reanudación, el Celta volvió a cometer los mismos errores que en el choque contra el Girona en el primer partido de Liga. Salió al campo acelerado, con ganas de encarrilar rápido el partido, provocando numerosos desajustes en su línea defensiva.
A los cuatro minutos, después de un rápido contraataque, el senegalés Diop enmudeció Balaídos con un remate que se marchó ligeramente desviado. Asistido por Redondo, tras una magistral jugada personal, el jugador africano falló en un remate que debería haber cruzado. Pape Diop pudo corregir su error. Seis minutos después, tras una pérdida de balón en el centro del campo de Rosada, el Nàstic montó un mortífero contraataque, conducido por Redondo, que Diop, a puerta vacía, culminó con un disparo raso que acabó en el fondo de la red para abrir el marcador y encarrilar el primer triunfo grana.
La ventaja dio alas a los granas. El Nàstic supo resguardarse atrás, sin importarle demasiado que un apático Celta tuviese el control del balón. Y eso que los celestes tuvieron la oportunidad de empatar y evidenciar los problemas que arrastraba el equipo grana con los goles en los últimos minutos.
El brasileño Dinei, que llevaba nueve minutos en el terreno de juego, remató una espectacular chilena, pero su disparo se estrelló en el larguero. Del posible empate se pasó rápidamente a la sentencia del Nàstic, 0 a 2. El delantero camerunés Serge N’Gal, que llevaba once segundos en el campo, se encargó de fulminar a su rival con un magnífico remate con el exterior tras un buen pase del ex céltico Jandro.
A César Ferrando le salió a pedir de boca el guión del partido. Igual que al Nàstic, que tras este triunfo toma aire, estrena su casillero de victorias y de momento rompe las voces que cuestionaban las opciones de este equipo.
Textos tomados del periódico online diari de tarragona. com
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