Judería Protegidos
por el poder real, los judíos se establecieron a poca distancia del
Castillo del Rey. El barrio judío estaba totalmente separado del resto
de la ciudad y tenía sólo 4 puertas que lo comunicaban con el exterior.
En su interior se encontraban las casas de los judíos, pequeñas y con
talleres en los bajos, la sinagoga, el horno, los baños y la escuela.
El barrio judío entró en decadencia a partir del siglo XIV, hasta la
expulsión de los judíos en 1492. Se conserva el entramado de las calles
estrechas y algunos arcos apuntados en la calle Talavera y la plaza
dels Àngels. Por desgracia, viejas reformas urbanísticas echaron a
perder la trama urbana y el derribo reciente de algún edificio medieval
ha supuesto la práctica desaparición de la judería.