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Hay escritores con mala suerte. Escritores que no tienen la suerte de recibir, en vida, el reconocimiento que merecen. Escritores que parecen condenados a publicar libros que nadie lee, a escribir cuentos que pasan completamente desapercibidos, a dar conferencias donde no va, tristemente, nadie, ni siqueira sus conocidos.
Estos escritores, por supuesto, no son personas felices y es obvio que no son personas felices porque su obra no recibe el reconocimiento que merece. Porque todo escritor, aunque diga lo contrario, trabaja imaginando un publico lector, si ese publico lector no existe, su trabajo es en vano.
Es, para sintetizar, vano, palabras sueltas que el viento se llevara. Palabras escritas en largas horas de labor que se malgastaron, porque para estos escritores su labor semeja escribir en la arena, sabiendo que lo que escribieron hoy no llegara al mañana, no conocera (tal vez) la gloria de las reediciones que permiten revivir, cada cierto periodo de tiempo, un libro.
Por supuesto, a veces el futuro es justo. A veces la gloria es postuma. Escritores desconocidos en vida reciben su reconocimiento despues de muerto. A Philip K. Dick le paso, justamente, esto:su reconocimiento fue postumo y, aunque sea tarde, es bueno reconocerlo porque el escritor norteamericano escribio verdaderas obras maestras, como ese cuento sobre un hombre hostigado por la publicidad.
Hoy, desde nuestro presente, nos damos cuenta que lo que decia Dick era verdad, porque usted, hoy, esta, como el personaje de Dick, siendo siendo bombardeado continuamente por publicidades, por publicidades sorpresas que le dicen insistentemente compre esto, compre aquello o no sera feliz.
A usted, como a tantos habitantes de Tarragona le habra pasado: ahorrando dia tras dia tras dia centavo sobre centavo compro ese producto que tan bueno parecia en el catalogo y, al año y monedas, comenzo a fallar sin razon, hasta que usted, haciendo de tripas corazon, debio tirarlo y comprar uno nuevo.
El hecho, sin embargo, es que las personas no tienen porque aceptar la idea de que, cuando un producto se rompe, debe comprarse una version mas nueva del mismo. Y no deben aceptar esta idea simplemente porque hoy existe Central Sat, una compañia de reparacion de calentadores y reparacion de calderas en La Coruña.
Esta compañia se encarga (lo repetimos para que usted no lo olvide) de la reparacion de calentadores y tambien de la reparacion de calderas en Coruña ademas de reparar toda clase de electromesticos en un tiempo record y a un precio tan bajo que resulta increible... pero cierto. Un detalle a tener en cuenta en los tiempos actuales que corren.
Si usted vive en Tarragona y quiere saber mas al respecto solo ingrese al sitio web: http://www.centralsat.es

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